El edificio propuesto completa la volumetría del existente generando una volumetría clara y sencilla situándose en el vertiente suroeste. La envolvente está planteada de forma continua sin cambios de plan repentinos, sin aristas. Un patio situado en el centro del edificio garantiza la iluminación natural en el interior del edificio, tanto en las dependencias actuales como en el nuevo programa.
El edificio en forma de “L” se abre hacia el espacio público poniendo éste en valor y relacionándolo directamente con el interior de la biblioteca. Para minimizar la insolación en estas fachadas orientadas a oeste se plantea actuar de dos formas; para proteger la planta baja de esta insolación se plantea la plantación en la plaza de arbolado de hoja perenne.
En la fachada que da a la plaza del Ayuntamiento se plantea un espacio porchado que puede utilizarse como espacio de estancia y suaviza la presencia de este extremo del edificio justo en la plaza.
En un segundo nivel, la fachada se materializa como una piel filtro, garantizando la protección solar y al mismo tiempo relacionando el interior con su entorno sin perder el carácter más íntimo de la biblioteca como espacio de estudio.